Financiarnos con donaciones voluntarias, aunque puede parecer arriesgado, para nosotros tiene un sentido profundo.


ABRIR EL CONOCIMIENTO


Al ofrecerlo gratis, es obvio que no queremos restringir el acceso al conocimiento a nadie que no pueda afrontar tales gastos, pero detrás o acompañando a esto, hay algo más importante.


APRENDER A VALORAR


Dar la oportunidad de pensar y de aprender a valorar por uno mismo es una de nuestras intenciones.


Cuando algo no tiene un coste fijo y se nos pide que aportemos lo que consideremos apropiado la mayoría de las veces no sabemos cuánto sería lo correcto. Esto ocurre porque hemos perdido la capacidad de valorar por nosotros mismos. Valorar significa que uno tiene en cuenta diferentes puntos o circunstancias en su mente y, sin excluir ninguna, decide qué hacer, toma una decisión. Por supuesto, la valoración será diferente para cada persona de acuerdo a su situación y a sus prioridades, pero en cualquier caso, todas las valoraciones serán correctas.


FOMENTAR LA GENEROSIDAD


Cuando se nos impone un precio obligatorio, nos anulan también la capacidad de desarrollar una cualidad especial del ser humano, que es la generosidad, el hecho de dar voluntariamente. Este hecho es algo que instantáneamente revierte en satisfacción, en alegría; cuando de verdad el acto ha sido sincero, y hemos ofrecido algo porque nos ha salido del corazón, ese acto trae automáticamente una satisfacción. Sin embargo, no tenemos muy desarrollada esta capacidad de dar, porque a veces tampoco vemos la oportunidad de hacerlo, no encontramos cómo ni cuándo.


Ya que sabemos que dar, ofrecer o regalar, reporta algo tan positivo, queremos dar la oportunidad a todos de que puedan experimentarlo y comprobarlo, y es también por eso que decidimos financiarnos de esta forma.




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